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"En 500 años se negaron a ver nuestros rostros, ¿Porqué ahora quieren ver nuestras caras? - E Z L N"

1 de Enero de 2010 - XVI aniversario de la Guerra contra el olvido

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Grecia arde - Gloria Muñoz Ramírez

■ Grecia arde


Desde el pasado 6 de diciembre Grecia arde. Las principales calles de Atenas, Ioanina, Esparta, Tesalónica, Patras, Jania, Xanti, Mitilini, Komotini, Agrinio, Heraklion, Volos, Serres, Alexandrupoli y Trikala están llenas de rabia y condena no sólo contra el asesino con uniforme policiaco que ultimó a Alexandros, un joven estudiante de 15 años de edad, sino contra todo un sistema basado en la exclusión y la represión. Es la ira popular la que recorre los barrios griegos y se apodera de escuelas, bancos, tiendas multinacionales, oficinas de gobierno y jefaturas de policía. Mientras, el descontrol se apodera de los de arriba.

El asesinato de Alexandros ocurrió en Exarchia, lugar de encuentro progresista, barrio en el que convergen diversas luchas sociales desde hace varias décadas, y en el que se dan cita, entre muchos otros, los amigos de la lucha zapatista. Aquí, cuentan desde Atenas, “un grupo de jóvenes empezó a discutir con los policías, miembros de las fuerzas especiales, que iban provocando en un coche. Y ahí, sin más, un policía sacó su arma y disparó al joven dos veces, en el estómago y en el corazón. Cuando lo llevaron al hospital central de Evangelismós ya estaba muerto”.

Hasta Barcelona, ciudad en la que se celebró en días recientes el segundo encuentro europeo de solidaridad con la lucha zapatista, llegó el llamado a la solidaridad de los activistas griegos: “Les escribimos, gente solidaria con el zapatismo, desde la Atenas que vive momentos de rabia. Mucho quisiéramos felicitarles por este encuentro europeo que ojalá que vaya bien, pues la solidaridad es una necesidad cada vez más urgente, es un arma, nuestra arma, frente a la barbaridad de la represión que está presente en cada rincón del planeta… pedimos a ustedes que expresen su solidaridad con los miles que por todas las ciudades de Grecia manifestamos, en las calles, nuestra rabia…”

La respuesta de los colectivos de Italia, Francia, España y Alemania, entre otros, no se hizo esperar: “Denunciamos la criminalización progresiva a la que se ven sometidas todas nuestras luchas por parte de los diferentes estados europeos y denunciamos la brutalidad policiaca…” En una semana la ola de la solidaridad ha ido creciendo. Se han organizado actos de protesta en París, Berlín, Londres, Roma, La Haya, Moscú, Nueva York, Estambul, diferentes ciudades de España y Chipre.

Miles de personas continúan en las calles y en las ocupaciones; en ellas sobresale el coraje y la solidaridad de los estudiantes quinceañeros de secundaria, a los que se han sumado obreros, universitarios, amas de casa, maestros y gente de todos los colores.

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Ojalá - Por Eduardo Galeano


Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?

Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.

Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?

Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.

¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?

La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.

¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?

Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.

¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?

Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.

¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?

Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.

¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?

Me temo que sí, pero ojalá que no.

¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?

Me temo que no, pero ojalá que sí.

¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?

Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.

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¿Atentado? - Carlos Montemayor


Por fortuna, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez Kuenzler, no está al frente de ninguna oficina de comunicación social, porque su desempeño para el país sería más peligroso ahí que en las dos secretarías que ha ocupado. Su gran insistencia en que los ciudadanos mexicanos le creamos que la tragedia aérea ocurrida el pasado martes 4 de noviembre fue sólo un accidente despierta más sospechas que certidumbre. No es conveniente para el país y para el gabinete al que pertenece que esa versión oficial se presente con tanta insistencia e intolerancia. No es momento, no es prudente dirigirse así al país en un asunto de tal trascendencia.

No me propongo defender ni rechazar la posibilidad de que la tragedia del día 4 de noviembre pudiera considerarse un atentado. Sólo me propongo explicar que, a diferencia de la postura enfática de Luis Téllez, muchas acciones del gobierno federal indican que el gobierno parte de la hipótesis del atentado.

Primero, no fue la PGR ni la PFP ni la policía judicial del Estado quien ocupó las instalaciones del aeropuerto de San Luis Potosí al momento de conocerse la caída del Jet XC-VMC, sino el Ejército Mexicano. ¿Por qué una medida como ésta? Es lógico que con esta acción militar se buscaba conocer el movimiento de personal que pudiera haber tenido acceso a la aeronave durante el tiempo que estuvo en tierra. Es decir, la hipótesis de esta acción militar no parte de un accidente inesperado.

Segundo, el discurso del presidente Felipe Calderón leído en el hangar presidencial no hizo referencia a ningún accidente, lo cual hubiese allanado el camino al discurso oficial de Luis Téllez. Esa omisión en una persona como él, tan dado a apresurarse en sus conclusiones, sugiere que la información que se le entregó antes o durante su vuelo a la ciudad de México también contenía una opción más que la del solo accidente.

Tercero, Lorenzo Chim, corresponsal de La Jornada, informó que “a las 20:30 horas, llegaron efectivos militares vestidos de civil fuertemente armados” a la casa de Carlos Mouriño Terrazo, y que entre ellos había “elementos del Estado Mayor Presidencial”. La mansión de Juan Camilo, del barrio de San Román, y su rancho Villa Geli, en la zona suburbana de Imí, se encontraban vacíos, pero también contaban con vigilancia. Esto sugiere que el Ejército trató de anticiparse a algún posible “percance” que pudiera sufrir el hermano del secretario de Gobernación. Es decir, partían de una hipótesis diferente a la de sólo un lamentable accidente.

Cuarto, el Learjet 45 se encontraba en perfectas condiciones, según informó el 6 de noviembre Fabiola Martínez en La Jornada, pues “fue sometido recientemente a un mantenimiento integral en Estados Unidos para asegurar su correcta operación (…) La rigurosa revisión de la aeronave se inició a finales de julio de este año y fue entregado hasta los primeros días de octubre pasado (…) existen evidencias acerca de los cuidados extremos a que era sometido el Learjet como asunto de seguridad nacional, debido a que estaba asignado al responsable de la política interna del país.” En estas condiciones, hablar de “fallas mecánicas” es aventurado y requiere de un tratamiento más abierto y prudente por parte del secretario Luis Téllez.

Quinto, y vinculado con el punto anterior, el asunto debe centrarse, pues, en el tipo de accidente. Por ejemplo, una aeronave como ésta es capaz de volar con una sola turbina; no es un aparato que pueda desplomarse fácilmente, sobre todo si había sido sometido a un mantenimiento minucioso. La ruta de vuelo era la correcta y la velocidad de su acercamiento al aeropuerto para tomar la pista indicada por la torre de control también era correcta. En estas condiciones, ¿qué tipo de falla mecánica podría sugerirse como explicación plausible? O mejor, ¿qué inusitada falla mecánica podría explicarnos lo ocurrido?

El punto sexto se conecta con el anterior: ¿para aclarar una falla técnica, por muy compleja que sea, no es natural que el ciudadano mexicano considere excesivo el asesoramiento de expertos extranjeros? Tal asesoría sugiere que el gobierno federal parte de la idea de que el “accidente” puede ser más complejo de lo que afirma el secretario Téllez.

Séptimo, es riesgoso, por incompleto y sesgado, que el secretario Téllez proponga como demostración de que se trató de un accidente una hipótesis insuficiente: creer que el único tipo de sabotaje posible es el de una bomba que despedace la aeronave. Aquí está el punto más débil de la argumentación del secretario Téllez. Los sabotajes pueden prepararse de diversas maneras: por ejemplo, por un desajuste o desperfecto en los instrumentos de control de la aeronave. En este caso, las hipótesis también pueden ser diversas: desde un sabotaje “mecánico” hasta un sabotaje de tipo electrónico; en este último caso, el sabotaje pudo haberse consumado tecnológicamente desde un teléfono celular.

Es natural que, a diferencia del secretario Téllez, las autoridades del gobierno federal manejen otras hipótesis y requieran de expertos extranjeros. Un sabotaje de tipo electrónico requiere, evidentemente, para su aclaración y confirmación de la asesoría de expertos extranjeros como los que visitan nuestro país en estos momentos.

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La caja negra - Luis Javier Garrido


La derecha mexicana tiene miedo tras el avionazo en el que murió Mouriño, y el país se halla frente al riesgo de una mayor derechización del régimen ante sus fracasos en todos los órdenes.

1. La trágica muerte del empresario español Juan Camilo Mouriño, quien ocupaba ilegalmente el cargo de secretario de Gobernación desde el 15 de enero, al desplomarse el avión Learjet en el que venía acompañado de José Luis Santiago Vasconcelos, supuesto zar antidrogas y hombre de confianza de Washington, la tarde del martes 4, ha sumido al gobierno de facto, y en particular a Felipe Calderón, en una situación crítica, y ha generado un sentimiento de apanicamiento en amplios sectores de la derecha que, ante la posibilidad de un atentado ven con estupor la torpeza y debilidad del gobierno ilegítimo.

2. La desaparición de Mouriño tiene graves consecuencias para Calderón, pues él era quien detentaba las claves para el proyecto transexenal del que la prensa ha llamado “el gobierno de los amigos”: era su pieza clave para someter a Fox a través de su padre (prestanombres del ex presidente), su principal vínculo con el PP y los empresarios españoles, su hombre de confianza en los negocio del grupo, el negociador de los acuerdos con los priístas y el grupo de los chuchos y, como si fuera poco, el responsable de las principales funciones del gobierno.

3. La importancia de Mouriño era tal que para muchos era él, y no Calderón, “el número uno del gobierno”, lo que explica las reacciones. Un columnista se preguntaba por eso horrorizado: “¿Quién tiene el control del Estado? ¿Está en manos de alguien más que no sea el gobierno…?” Porque si fue atentado –agregaba, reflejando el sentir empresarial– “este país está en una de las peores crisis de su historia reciente” (Milenio, 5 de noviembre).

4. Los funerales “de Estado” del “español que se ganó la confianza de Calderón” –como lo llamó el diario madrileño El Mundo el día 5–, organizados ayer en el Campo Marte, no fueron por tanto un acto civil de duelo, sino un intento más por acallar con huecos ditirambos los señalamientos que se han multiplicado contra el gobierno por corrupción y complicidad con el crimen organizado, y que en las últimas semanas se habían dirigido particularmente a Mouriño por sus actos de enriquecimiento ilícito aprovechando sus cargos y por su interés personal en privatizar Pemex, y a quien ya muerto ha buscado una vez más exonerar.

5. Las dos versiones que se manejan sobre lo acontecido muestran en todo caso las dificultades que se presentan en lo inmediato al gobierno de facto sin Mouriño para tomar decisiones, y en este caso para indicar cuál va a ser el resultado de “la investigación”, al margen de la que sea la verdad. Si se presenta como “un atentado” de algún cártel, como pretenden hacerlo las agencias estadunidenses que se han adueñado de la investigación con la tolerancia del salinista Luis Téllez (titular de la SCT), se convalidaría lo correcto de la estrategia de violencia impuesta por Bush a Calderón, pero se haría ver al gobierno como fracasado. Si se dictamina que fue “un accidente”, como insiste desde ahora en hacerlo el propio Calderón, se les evidenciaría a él y a sus colaboradores como ineptos, al margen de que se hallarían en otro brete, pues nadie les creería.

6. La muerte de Mouriño es también un golpe duro para el grupo de los chuchos, que gracias a un plan auspiciado desde Gobernación se venían apoderando del PRD y de “la izquierda” institucional. En el desfile como plañideras de Jesús Ortega y de sus subalternos Navarrete, Graco y Lupillo Acosta en la Gayosso o el Campo Marte, no ocultaron hallarse en la orfandad, como los cuauhtemistas uncidos a ellos, esperando a quién poder cobrarle la factura por su respaldo a la contrarreforma petrolera de octubre, que entrega áreas significativas de la industria a las trasnacionales en traición al legado de Lázaro Cárdenas. Mouriño, dijo Calderón en el aeropuerto, logró “que México avanzara en muchas de las muy importantes reformas”, pues logró establecer “un clima de negociación”: “una relación de respeto con las diversas fuerzas” y “la generación de acuerdos que se tradujeron en importantes reformas legislativas”, reiteró ayer en las exequias.

7. El gran peligro del escenario actual es por consiguiente que ante la gravedad de la crisis económica y social que se ahonda y la debacle política que la acompaña, el gobierno de facto se vuelque abiertamente a un mayor endurecimiento e incluso a una fascistización. La oración fúnebre pronunciada ayer en el Campo Marte por un Calderón que no podía ocultar su desamparo, y en la que dijo que por “muy larga” que sea “la noche” de su propia adversidad “un día vendrá la luz”, e insistió en que él y Mouriño pactaron juntos romper “las sombras” de México, tiene resonancias mussolinianas que nada bueno auguran.

8. La disputa por el despacho de Bucareli y por el control del Estado en el futuro inmediato se estará dando en los próximos días entre quienes integran “el gobierno de los amigos” y los que representan a la compleja coalición de fuerzas nacionales y extranjeras de la reacción que asaltaron el poder en 2006, y los primeros no tienen ya las de ganar: antes de cumplir dos años el sexenio, parecen haber perdido por completo la posibilidad de seguir disponiendo del aparato estatal.

9. El proyecto de la derecha ha avanzado en los últimos cinco sexenios, reconvirtiéndose brutalmente el Estado posrevolucionario para dejarlo en una serie de aparatos destinados a servir a intereses facciosos, y esto ha proseguido durante los dos años de la administración de Mouriño-Calderón (2006-2008), en la que si bien no se logró mucho a juicio de los economistas neoliberales, sí por el contrario se han obtenido logros significativos en el proyecto de la derecha de apoderarse del aparato estatal, y ese proceso es el que las trasnacionales y los grandes capitales privados temen se detenga en la etapa post Mouriño; de ahí su desasosiego.

10. La derecha mexicana tiene miedo tras el cúmulo de acontecimientos económicos y sociales que se han sucedido vertiginosamente en pocas semanas, y el gran riesgo para el pueblo es que la disputa de las elites, crispadas por la crisis y por todo lo que el avionazo significa, reaccionen con nuevas políticas antinacionales y antipopulares y con golpes de autoritarismo, por lo que el compromiso del pueblo de defender a México debe ser cada vez mayor.

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¿El piloto? - Jaime Martínez Veloz


El martes por la tarde comenzaba a ver los resultados de las elecciones presidenciales en Estados Unidos cuando de repente apareció en las páginas de Internet la noticia del accidente de una aeronave en pleno centro de la ciudad de México. La noticia era escueta pero preocupante.

La alegría de ver cómo Obama avanzaba en la votación de Estados Unidos contrastaba con la noticia del accidente en el corazón del país. Minutos después la vaga información inicial sobre el accidente se convertía en una noticia que colapsaba a la nación. En el avión siniestrado viajaban el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y José Luis Santiago Vasconcelos, ex subprocurador de la SIEDO.

El contexto en que se produjo el siniestro es el de un país convulsionado en lo político, polarizado en lo social y confrontado entre militares y organizaciones criminales, en donde estructuras policiacas, judiciales y políticas han sido penetradas por el narcotráfico, cuya capacidad de fuego y organización criminal ha demostrado no tener límites para conseguir sus propósitos e incrementar su capacidad de control territorial, financiero y político.

La pérdida de vidas humanas es un hecho lamentable y doloroso, no importa que éstas sean de amigos, familiares o adversarios. La muerte de Juan Camilo Mouriño y quienes lo acompañaban es un hecho lamentable, doloroso y preocupante para el país. Lo conocí como diputado federal de la 58 Legislatura, poco lo traté, pero nunca tuve la impresión de que fuera una persona fanática, más bien era amable y serio en su trato. Nunca tuvimos coincidencias en lo ideológico, pero ello no era obstáculo para una relación parlamentaria respetuosa y cordial. La cercanía de Mouriño con Felipe Calderón, coordinador de la bancada panista de esa legislatura, era evidente y se mostraba desde ese tiempo la confianza que existía entre ambos.

Por ello creo que estamos ante un conjunto de factores que reclaman no sólo una investigación seria, responsable y escrupulosamente profesional. En un país donde se nos ha acostumbrado a decir medias verdades o mentiras completas, la sospecha cunde y se esparce como pandemia.

Las primeras informaciones producidas por el gobierno federal a través del secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, abonan al clima de incertidumbre, al solicitar primero que no se generen especulaciones, informa que se van a contratar peritos internacionales y luego concluye sin que medie investigación alguna que “hasta ahora apunta todo a un accidente”. De las primeras opiniones vertidas por Luis Téllez se puede deducir la existencia de un “atentado contra la inteligencia” del pueblo mexicano.

La especulación que alientan y promueven sectores del gobierno federal acerca del siniestro debe ser parada de inmediato y dar paso a lo que ellos mismos llaman una investigación seria y profesional, que responda y dé cuenta de todos los elementos que deben revisarse para esclarecer este hecho lamentable y le permita al país tomar las decisiones pertinentes para garantizar la seguridad nacional.

Muchas preguntas deberán responder quienes realicen la investigación. ¿Quiénes tenían a su cargo la seguridad y el mantenimiento del avión? ¿Quién resguardaba la nave en el DF y quién lo hizo en San Luis Potosí? ¿Cuál es el grado de seguridad en el mundo que tienen el tipo de naves en la que viajaba el secretario de Gobernación? ¿Quiénes sabían del itinerario del secretario de Gobernación y de Jose Luis Santiago Vasconcelos? ¿La ciudad de México está en peligro de sufrir las consecuencias de accidentes similares? Es decir, hay más preguntas que respuestas en un asunto que ha impactado a la nación; sin embargo, es lamentable el inicio de la propagación de conjeturas e hipótesis sin haber realizado ninguna investigación.

Es lamentable que ya empieza a armarse el “cuadro” con que preparan el terreno y que la opinión pública acepte la versión oficial de “error humano” para explicar el evento. Tal parece que le van a aventar la responsabilidad al eslabón más débil de la cadena, es decir, a los pilotos, quienes ya están muertos y no pueden defenderse.

Los pilotos son los chivos expiatorios perfectos. El gobierno no puede hablar de una falla mecánica del avión porque significaría responsabilizar a la empresa fabricante (con recursos, poderosa y con intereses económicos inmensos, y que además se va a defender). ¿Alguien confía en un modelo inseguro, con alto récord de siniestros? Por otra parte, en esos aviones viajan millonarios, quienes no expondrían su pellejo volando en un avión inseguro, condición demostrada si un peritaje indica que hubo una falla mecánica en un accidente.

El gobierno no puede culpar ni al fabricante ni a la empresa que proporcionaba el mantenimiento ni a los controladores, porque daría pie a que hubiese responsables legales, sujetos (eventuales) a demandas millonarias de los deudos.

En ese sentido, lo más fácil resulta echarles la culpa a los pilotos. Los pilotos fallecidos constituyen los “pagadores” ideales para el sistema. El propio diario Reforma ya cabeceó hoy jueves sus titulares indicando que “todo apunta al piloto”. En todo caso, ¿quién contrató al piloto?

Más vale que quienes dicen que querían y apreciaban a Mouriño honren su memoria, realizando una investigación seria y responsable, atributos hasta hoy no demostrados en este asunto por el vocero gubernamental Luis Téllez, cuyo desempeño gubernamental ha estado ligado a los intereses de poderosos grupos económicos, nacionales e internacionales, los mismos que no dudaría en defender si viesen en riesgo sus intereses.

En estos días de luto nacional, vaya con este artículo nuestro más sentido pésame a todos los familiares de las personas fallecidas en la tragedia del martes pasado.

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Las esquirlas. Luis Javier Garrido



Las esquirlas

El gobierno calderonista ha hecho de la violencia material su principal arma política y ésta ha terminado por revertírsele.

1. La incapacidad del gobierno de facto para responder políticamente ante el grave atentado cometido la noche del 15 de septiembre en Morelia no ha hecho más que agravar la crisis política latente que vive México y comprometer de paso su propio futuro. Calderón no ha hecho otra cosa desde los estallidos de las granadas que ocasionaron ocho muertos y más de 100 heridos que buscar sacar beneficios políticos del hecho trágico, tratando de hacerse publicidad, de fortalecer su campaña permanente de amedrentamiento de la población y de preconizar una subordinación de la oposición a sus políticas en aras de alcanzar la “unidad nacional”, como lo han hecho desde siempre los gobiernos autoritarios.

2. Y como si no fuera poco, no han faltado otras voces como los de algunos locutores del programa Tercer Grado, de Televisa, que en la emisión del miércoles 17 hablaron incluso de una política de “autocensura” de los medios para ocultar informaciones y fotografías, como las de las narcomantas, aludiendo a la portada del número 1661 de la revista Proceso del 31 de agosto, en la que se podía leer en una de ellas un mensaje que iniciaba diciendo: “Sr. Narco Presidente, si quiere que se termine la inseguridad deje de proteger a los narcotraficantes como el Chapo Guzmán…”

3. En medio del caos declarativo que se ha sucedido y que ha agravado la confusión, a nadie pudo extrañar, por consiguiente, la afirmación del embajador estadunidense, Tony Garza, que interviene cada vez más, con la tolerancia del gobierno calderonista, en los asuntos internos de México, y quien rompiendo todas las reglas del comportamiento diplomático atribuye también el acto al que llama “el narcoterrorismo” aun antes de que haya investigación alguna (16 de septiembre), arrojando así la sospecha, según algunos analistas, de que la mano de la CIA y de otras agencias estadunidenses pudiera estar involucrada en la fabricación del clima de violencia que se ha gestado en México en este sexenio, habida cuenta de los actos de desestabilización que la administración Bush está llevando a cabo en su ocaso en Bolivia, en Argentina y en Venezuela.

4. Un hecho, sin embargo, no puede soslayarse, y es que aun siendo correcta la hipótesis de que fue “el narco” el responsable del acto criminal, buscando supuestamente exigir con éste se ponga fin al intento del gobierno de reordenar el mercado del narcotráfico en beneficio de los cárteles que le son afines, el atentado se inscribe en el clima de violencia generalizada que le han impuesto Calderón y los panistas al país al hacer intervenir a los cuerpos de seguridad del Estado en tareas que no les competen, con evidentes propósitos políticos, y no es de sorprender, por lo mismo, que sean ellos los que pretenden ya desde ahora sacarle beneficios políticos.

5. El verdadero responsable del escenario de caos que prevalece en la República es a pesar suyo Felipe Calderón, quien luego de lograr imponerse en 2006 por la vía del fraude aceptó como estrategia fundamental de su gobierno para superar la situación crítica en que se hallaba el utilizar anticonstitucionalmente al Ejército para amedrentar a la población con el pretexto de la lucha antinarco, lo que permitía, además, reordenar el mercado de la droga, desviando la atención de sus políticas antipopulares; de ahí que una y otra vez se fuera ufanando en repetir que iba a “haber muertos”.

6. El “escenario” hechizo de una supuesta guerra del Estado contra el “crimen organizado”, encabezada por Calderón (a pesar de haber sido señalados él mismo y varios de sus colaboradores de tener un entramado de negocios ilícitos), no ha conducido sin embargo en estos meses de violencia, como era de suponerse, más que al fortalecimiento de los cárteles y a un mayor auge del negocio, así como a la deserción de decenas de miles de militares y policías, que han pasado a formar parte de los cuerpos de seguridad de los capos, de ahí el clamor social por que se detengan las acciones ilegales de esos cuerpos de seguridad del Estado entregados no a buscar la seguridad pública sino a satisfacer intereses privados.

7. El atentado de Morelia podría ser, por ello, un punto de inflexión para un cambio. Los discursos irracionales de Calderón que sucedieron al atentado han tenido al fin una respuesta política y los grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados, a excepción de los del PAN y del PVEM, le exigieron el día 17 cambiar de “manera radical” la estrategia antricrimen, que como todo mundo reclama debe volver a los cauces constitucionales.

8. Ese escenario del caos, defendido por los teóricos del neoliberalismo como la mejor vía para acelerar las privatizaciones e ir desmantelando a los estados nacionales, y que el gobernante espurio ha querido utilizar en beneficio suyo, no puede ni debe ser el de México.

9. Entre las tonterías expresadas por Calderón después del atentado, una “perla” merece destacarse. En una alocución en Monterrey convocó el miércoles a los mexicanos a unirse contra “los traidores a la patria”, y ello suscita una cuestión. ¿Qué no es acaso él, el principal traidor a México, para millones de mexicanos? ¿Qué no existe acaso una acusación ante la PGR elaborada por distinguidos juristas pidiendo que se le investigue, destituya y procese conforme al artículo 108 constitucional por su pretensión de entregar el petróleo y otras riquezas estratégicas de México al extranjero, lo que tipifica el delito de “traición a la patria”?

10. La pretensión del gobierno de seguir fomentando el clima de violencia y de temor para que su partido pueda imponerse en 2009 no va a tener, por todo ello, después de Morelia muchas posibilidades de éxito.



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Sobre la reforma del Estado desde el zapatismo

Luis Villoro

Porfirio Muñoz Ledo me ha invitado a participar en la discusión de su libro La ruptura que viene, con tal de añadirle, por mi cuenta, una alternativa crítica. Pero esa alternativa conduce a un nuevo proyecto de nación.

El libro de Porfirio presenta propuestas valiosas que requerirían, después de tomarlas en cuenta, discutirlas, pero también presentar otra alternativa. Es lo que yo me propongo en estas líneas.

Para ello tenemos que partir de nuestra situación actual, después de la última elección a la Presidencia de la República. Hoy enfrentamos un país dividido, en lo económico entre pobres y muy ricos; en lo social, entre sociedades aisladas; en lo cultural, entre pueblos diferentes de culturas distintas y, a menudo, con lenguas diferentes... ¿Cuál sería la alternativa ante esta situación?

Porfirio ve una “reforma del Estado” que permita llegar a las condiciones que condujeran a un nuevo proyecto de nación.

En el libro de Muñoz Ledo se señala el balance negativo que han dejado las políticas del neoliberalismo. “Profundización de la desigualdad, así como ruptura del tejido social, el incremento exponencial de las inmigraciones, la inseguridad interna, la fractura de las cadenas productivas, el reinado del narcotráfico y la supeditación de la economía a fluctuaciones externas con un grado enorme de vulnerabilidad (p. 347).”

En nuestro país se añade la conciencia de que la política se ha convertido en el monopolio de los partidos políticos. No vivimos una auténtica democracia, sino lo que podríamos llamar una “partidocracia” (p. 53). Para contrarrestarla, habría que definir los sistemas directos de participación ciudadana: referendo y plebiscito (p. 52).

Existe la necesidad de una reforma del Estado, tantas veces postergada, que presenta asignaturas pendientes y que fuera la fundación de una nueva República (p. 355). Se necesita un cambio radical. Ese cambio –dice Porfirio– no podría darse en el Congreso. “No creo en el Congreso para impulsar el cambio que México necesita (p. 356).” Lo que se requiere es “otro proyecto de nación” (p. 270) que estuviera fundado en una “democracia participativa” (pp. 176, 270).

¿Pero cuál sería ese nuevo proyecto de nación, pregunto ahora yo? Para contestar a esta cuestión no tengo que ir lejos. Lo tenemos a nuestro lado, aunque a menudo nos cueste reconocerlo. Se trata de un proyecto de democracia tal como, de hecho, se tiende a practicar en muchos pueblos indígenas. Los representantes de los pueblos indígenas en México se reunieron en varios congresos. El primero tuvo lugar en la comunidad mixe de Tlahuiltotepec, en Oaxaca, en octubre de 1993. Las ideas de los pueblos indígenas han sido la base de las enunciadas por el actual movimiento zapatista para otro proyecto de nación.

Porque la democracia “representativa” actual no es la única posible ni la más adecuada, hay otra más auténtica, desde abajo y a la izquierda, que permita caminar hacia un orden nuevo y más justo: sería un “democracia participativa” o “comunitaria”. Tanto en México como en toda América Latina, las ideas de los pueblos indígenas originarios presentarían un ejemplo de otro tipo de democracia basada en la idea de comunidad.

Esta sería la alternativa, real y más alta, a la actual democracia representativa.

La democracia participativa o comunitaria sería lo contrario a la actual forma de democracia. Se efectúa de hecho, en pequeño, en las llamadas “juntas de buen gobierno” en las zonas zapatistas en Chiapas. Están basadas en el ejercicio de otra moral política siguiendo ciertos principios: participación de todos los miembros de la comunidad en un bien común, rotación del mandato, rendición de cuentas de su labor so pena de revocación. Estos principios expresan el lema zapatista del “mandar obedeciendo”. Podrían ampliarse a la totalidad de la nación. Basado en estas ideas, el subcomandante Marcos ha estado recorriendo parte del país, a pesar de la oposición y represión auspiciada por todos los partidos, incluyendo el PRD.

Esos principios siguen ideas regulativas. Serían las siguientes. 1) La prioridad de los deberes hacia la comunidad sobre los derechos individuales. 2) La realización de un bien común propiciado por procedimientos que garanticen la participación de todos en la vida pública. Son procedimientos de una democracia participativa que impiden la instauración de un grupo dirigente por encima y sin control de la comunidad. 3) Las decisiones que se tomen se orientan por acercarse, lo más posible, al consenso.

Ésta sería lo contrario a la “partidocracia” que ahora se vive, porque la auténtica democracia no se realiza mediante los partidos políticos nacionales (PRD, PRI, PAN). Los partidos se dedican a elegir representantes inamovibles por un periodo, que no son revocables, aunque no cumplan su mandato. La “otra democracia” exigiría la remoción de su mandato si no cumplen.

Otra democracia es la que, de hecho, se practica en las comunidades zapatistas en Chiapas y aun en otros estados. Si se realizara en toda la nación sería la alternativa real a la actual “democracia representativa” de corte liberal que ahora padecemos. Pero para conducir a una democracia efectiva, habría que acabar con la represión en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, auspiciada por los gobiernos locales. Tal es lo que pretende la otra campaña, la zapatista: una democracia en la que no quepa la violencia ni la represión. Ese sería el camino que podría conducir a un nuevo proyecto de nación. Eso es lo que puede llegar a una verdadera “reforma del Estado”, para emplear las palabras de Muñoz Ledo.

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Collar de historias - Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Collar de historias

El 3 de julio, los países del Mercosur otorgaron a Eduardo Galeano el título de Primer Ciudadano Ilustre de la región. Éstas fueron sus palabras de agradecimiento.

Nuestra región es el reino de las paradojas. Brasil, pongamos por caso: paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo de Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial; paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del futbol; y paradójicamente, ya ha cumplido 100 años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.

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O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó.

Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos. “Quiero decirles estito –había dicho–. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.

Y años después, rencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos:

“No sean bobos –les decía–. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos.

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Y cuánta razón tenía. Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano?

Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza, y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.

Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear.

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Todo a lo largo de la primera mitad del siglo 19, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder: “Ustedes –clamaba don Simón–, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?

Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos:

“No somos dueños de nosotros mismos –decía–. Somos independientes, pero no somos libres.

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Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.

Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor. En guaraní, ñe’é significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra, traiciona el alma. Si te doy mi palabra, me doy.

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Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.

Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. Él había dicho:

–Yo de aquí no salgo vivo.

En la historia latinoamericana es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.

Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra?

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Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos.

Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

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Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.

Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva, y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria.

A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.

Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo: 1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.

Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre. Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento.

¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?

Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.

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La mafiocracia colombiana

Carlos Fazio


Uno. Colombia, hoy, es un para-Estado de tipo delincuencial y mafioso. Álvaro Uribe es el primer presidente de los narcotraficantes y los paramilitares. La simbiosis entre paramilitarismo, narcotráfico y una ideología neofascista para combatir a las guerrillas de las FARC y el ELN y a otras expresiones del pueblo organizado se apoderó de las ramas del poder público y las instituciones. Durante sus dos mandatos, Uribe ha legalizado e institucionalizado el paramilitarismo y sus estructuras económicas y armadas, que han sido incorporadas a la maquinaria de guerra oficial. Además de favorecer los negocios criminales y brindar protección estatal a las mafias de la narcoparapolítica, Uribe practica el terrorismo de Estado y la lucha contrainsurgente en beneficio de una oligarquía genocida y clasista y grandes compañías multinacionales.

El Plan Colombia de Estados Unidos y la política de “seguridad democrática” de Uribe son un mismo plan de guerra. A la oligarquía, Uribe y la familia Santos (a la que pertenecen el vicepresidente y el ministro de Defensa) no les interesa acabar con el conflicto armado porque se benefician con el actual modelo de dominación y acumulación capitalista. A George W. Bush tampoco, porque su administración y la anterior militarizaron Colombia y la convirtieron en un portaviones terrestre del Pentágono para la desestabilización y recolonización de Sudamérica. El principal paradigma del régimen militarista de Uribe es el jefe del Ejército, general Mario Montoya, héroe de la Operación Jaque, al que abrazó y besó Ingrid Betancourt tras su liberación.

Connotado carnicero, hombre de Washington, Montoya fue creador de una unidad terrorista clandestina (la Alianza Anticomunista Americana) y como jefe castrense ha participado en matanzas de civiles en los departamentos de Putumayo y Chocó, y en la ciudad de Medellín. Más de 15 mil desaparecidos, 3 mil 500 fosas comunes, 4 millones de desplazados de guerra y el asesinato de mil 700 indígenas, 2 mil 550 sindicalistas y más de 5 mil miembros de la Unión Patriótica develan la “democracia” colombiana.

Dos. Aunque queda mucho por aclarar después de la ópera bufa protagonizada por las autoridades colombianas, la participación directa de militares y agentes de inteligencia de Estados Unidos e Israel, y probablemente de Francia, en la operación clandestina que “rescató” a 15 prisioneros de guerra de las FARC –entre ellos Ingrid Betancourt y tres agentes encubiertos de Washington–, puso en evidencia que en Colombia se está jugando algo más que un conflicto interno. Lo novedoso es que por primera vez, de manera pública y notoria, la administración de Bush admitió que está metida directamente en el conflicto.

El Pentágono y su peón Uribe libran en Colombia una guerra sicológica. Nada en la llamada Operación Jaque estuvo librado a la improvisación. El manejo de la información-desinformación por sus planificadores siguió pautas y tiempos predeterminados en el contexto de una propaganda de guerra. Como dice Luis Britto, hoy, incluso las guerras de liberación “no se pelean ya en los campos de batalla, sino en las pantallas”. También es cierto que ningún conflicto, incluido el colombiano, se resolverá con decretos mediáticos y puestas en escena hollywoodescas.

El embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, declaró que el resultado de la operación fue producto de una “intensa cooperación militar” entre el Pentágono y el alto mando militar colombiano, equiparando incluso esa alianza con la que Washington mantiene con los militares europeos de la OTAN. “Los satélites espías (estadunidenses) ayudaron a ubicar a los rehenes (los militares colombianos), instalaron equipos de vigilancia de video proporcionados por Estados Unidos, que pueden hacer acercamientos y tomas panorámicas operadas a control remoto a lo largo de ríos, única ruta de transporte a través de densas zonas selváticas (…) aviones de reconocimiento (de Estados Unidos) interceptaron conversaciones por radio y teléfono satelital de los rebeldes y emplearon imágenes que pueden penetrar el follaje de la selva”, admitieron fuentes gubernamentales en Washington. Es obvio que Brownfield no sufrió un ataque de espontaneidad. Tampoco el portavoz del Consejo de Seguridad estadunidense Gordon Johndroe, ni el jefe del Comando Sur, almirante James Stavridis, quienes reconocieron que el gobierno de Bush proporcionó “ayuda específica” para la operación.

La participación del Mossad y del Shin Beht (los servicios secretos israelíes) también cobró mayor visibilidad. En particular, la confirmación de la presencia en Colombia del general retirado Israel Ziv, ex miembro del Estado Mayor del ejército israelí y ex jefe de la Brigada Givati que invadió el campo de refugiados de Al Amal, en Gaza, y que figura hoy en la nómina de la fuerza de tarea contra el terrorismo, adscrita al Consejo de Seguridad bajo las órdenes del secretario Michael Chertoff, en Washington. Otras dos cartas “quemadas” son Gal Hirsh, ex alto oficial en la zona norte de Israel durante la última guerra en Líbano, y Yossi Kuperwasser, ex director del servicio de investigación de la inteligencia militar israelí.

Tres. El 26 de junio, la Corte Suprema de Justicia sentenció que la relección de Uribe fue resultado del delito de cohecho, por lo que su actual periodo de gobierno carece de legitimación constitucional. Ahora, la mafiocracia colombiana podría derivar en una dictadura civil plebiscitaria sostenida por el poder de las armas. A su vez, es prematuro entonar un réquiem por las FARC, a pesar de los golpes recibidos. Cuando los polvos se asienten, las FARC seguirán siendo un referente de la realidad colombiana. En cambio, Uribe, quien carga con un amplio dossier por sus nexos con el narcoparamilitarismo, es desechable para Washington. Igual que Somoza y tantos otros antes en la historia.

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¡Fuerza, latinos!

“Creo que los indocumentados han ganado mucho en el terreno de la dignidad”, expresa el sociólogo francés Yvon Le Bot

Sarah Di Nella*

En 2006, la protesta de los indocumentados –migrantes irregulares que viven en Estados Unidos– fue una gran sorpresa: nadie esperaba una movilización tan amplia. Fue el mayor movimiento social de Estados Unidos: no por la duración, sino por el número de personas involucradas. Conjuntó más asistencia que las protestas contra la guerra de Vietnam en los años 60 o el movimiento por los derechos civiles en los mismos tiempos. Las movilizaciones, sobre todo de latinos, fueron las más masivas de la historia, incluso en ciudades como Los Ángeles o Dallas, donde nunca había mítines de esas dimensiones. Inicia con estas aseveraciones la conversación con Yvon Le Bot, sociólogo francés, director de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS, por su siglas en francés), autor de numerosos libros sobre América Latina, entre ellos El sueño zapatista, y que ahora estudia el fenómeno de los “latinos” junto con un grupo de universitarios de Berkeley, California.

–¿Cuántos son los indocumentados?

–Se dice que son 12 millones de personas; de ellos dos tercios son latinos, entre los cuales –aproximadamente– 6 millones son mexicanos. La estimación es que hay casi 35 millones de mexicanos en todo Estados Unidos (nacidos al sur de la frontera o descendientes de éstos). El concepto de “sin papeles” es difícil de definir en este país, donde muchas personas no tienen un documento de identidad. A veces el único documento es la licencia de conducir. Los migrantes pueden tener derecho a escuela, salud, y cuando así ocurre la única cosa problemática es cruzar la frontera. Las expulsiones dependen de cada estado: en general en California echan sólo a quien comete un delito. Ahora hay redadas, pero son llevadas a cabo por la policía federal.

–Por tanto, ¿la situación es peor en Europa?

–En Estados Unidos hay un debate político en torno a la migración, lo que no existe en Europa. El promedio de los últimos 10 años indica que en la frontera con México hay una muerte por día. Los deportados sí son un gran número, sobre todo en periodos electorales. Sin embargo, el número de muertes en el Mediterráneo es mucho mayor.

–¿Cómo nació el movimiento de los indocumentados?

–La hierba estaba seca y hacía falta una chispa. En Europa no hay nada equivalente, aunque, por supuesto, hay actos de los sin papeles, pero nunca de manera masiva y siempre están organizados por grupos externos a ellos. En Estados Unidos hay muchas asociaciones de migrantes, muy extendidas; por ejemplo, las asociaciones de residentes: hay más de 600 de ellas establecidas y reconocidas legalmente. Se organizan según sus lugares de procedencia, apoyan a los recién llegados y ayudan a financiar la construcción de infraestructura en sus sitios de origen. En algunas regiones existe asimismo una fuerte tradición sindical, como en California, donde los trabajadores agrícolas mexicanos son los principales activistas gremiales.

“Pero la espoleta que provocó la movilización fue la ley Hb4437, más conocida como ley Sensenbrenner, votada por la Cámara de Representantes en diciembre de 2005. En ella se criminalizaba a los inmigrantes ilegales y a aquellos que los ayudaban, igual a lo que sucede ahora en Italia. Las manifestaciones de la primavera de 2006 fueron fundamentalmente contra esta ley, que aún no había sido aprobada por el Senado.

“Los manifestantes decían: ‘¿Qué pasa si tenemos derecho a la salud, la educación, pero no a nuestra dignidad? Somos trabajadores, seres humanos, y nos criminalizan aun cuando trabajamos y contribuimos a la generación de riqueza de este país’. El movimiento fue mucho más allá de organizaciones, sindicatos, asociaciones, grupos de solidaridad e iglesias, pese a que su robustez venía en gran parte de las redes de estas instituciones.

“Incluso los medios de comunicación latinos desempeñaron un papel importante. Entre las personas clave de movilizaciones hubo periodistas de radio, discyockeis, celebridades, que impulsaron la participación. Las manifestaciones se iniciaron en el sur de California –San Diego y Los Ángeles–, luego se extendieron al resto del país. Ocupaba calles gente que nunca había militado en partidos o sindicatos, que no había participado en mítines –como las empleadas de limpieza–, y jóvenes que hasta esos momentos habían sido invisibles. Al igual que muchos migrantes indocumentados en el mundo, que prefieren la invisibilidad, por primera vez se convertían en algo visible.

“Las demandas eran por dignidad, legalización, acceso a derechos sociales y posibilidad de viajar saliendo y entrando al país. Entendamos que estos problemas son anteriores al 11 de septiembre de 2001, que hay muchas restricciones para los mexicanos –que representaron dos tercios de los manifestantes– y tienen dificultades para visitar su país: los precios de viaje son elevados y las condiciones del mismo peligrosas. En verdad, ellos están bloqueados en Estados Unidos, viviendo al mismo tiempo como mexicanos y estadunidenses una suerte de identidad móvil. En California los indocumentados son aceptados e integrados a la sociedad, pero no pueden regresar a su país. Acceder a documentarse significaba, sobre todo, capacidad para moverse, vivir en la globalización.”

–¿Cómo acabó este proyecto de ley?

–La ley Sensenbrenner no fue aprobada por el Senado, que también votó contra la propuesta legislativa de Edward Kennedy y John McCain –actual candidato republicano–, que entonces era un moderado. Después de éstas y otras peripecias político-jurídicas, en 2006, en el momento del periodo intermedio de elecciones, el Congreso aprobó leyes muy duras para construir, por ejemplo, un muro de mil 200 kilómetros. La norma no se ha aplicado en toda su extensión; el muro es una construcción planeada desde 1994, pero el trabajo es lento porque se requieren fondos aplicados directamente para levantarlo. En sí se trata de un plan con evidentes fines electorales.

“Pero creo que los indocumentados han ganado mucho en el terreno de la dignidad y, en este sentido, el movimiento fue un fin en sí mismo, no sólo una herramienta para lograr metas político-jurídicas. Se trató de un movimiento para superar la invisibilidad: el racismo está ahí, pero ahora todo el mundo sabe que la economía no puede funcionar sin ellos, y saben que ellos son muchos. Ese sentido tuvo el primero de mayo de 2006, que impuso ‘Un día sin mexicanos’. La idea vino de una muy popular película mexicana del mismo nombre. Sectores de la construcción, la agricultura y tantos otros no pueden prescindir de los trabajadores migrantes. Entonces, es otra victoria que en la campaña electoral de 2008 la cuestión de los migrantes –especialmente los irregulares– haya entrado a ser parte del debate político.”

–Obama y McCain: ¿cómo abordar el tema?

–Es una cuestión difícil para los políticos estadunidenses, porque afecta a los partidarios de apoyar a los migrantes, por lo que hay que tener extrema prudencia. La derecha de los republicanos es en extremo partidaria de la seguridad, aunque también hay liberales que apuntan a la apertura de las fronteras según un principio de lógica capitalista: es necesario tener mano de obra barata. Por otra parte, los demócratas no pueden darse el lujo de perder el voto popular, que a menudo padece el reflejo exacerbado sobre seguridad. También deben tratar con los sindicatos, en su mayoría conservadores y antinmigrantes, porque ven en éstos una competencia que tiende a reducir los salarios. El proyecto de ley presentado por McCain y Kennedy también fue apoyado por Obama y Hillary Clinton. Se trataba de un texto bastante moderado, donde se proponía que después de cinco años de residencia en Estados Unidos una persona fuese regularizada. Un compromiso ahora olvidado.

–¿El movimiento de los latinos todavía existe?

–Todos han vuelto a dividirse, aunque hay que señalar que se trató de un movimiento esencialmente social que expresaba un tema de indignación moral: no somos delincuentes. Cuando la emergencia pasó, el movimiento no contaba con una organización y, por tanto, no pudo sostenerse. Pero sigue siendo emblemático para los movimientos actuales, que tienen dificultades para darse estructuras duraderas, a diferencia de lo que ocurre con el movimiento obrero, que tiene sindicatos y militantes. Estamos de cara a un movimiento ético, cultural, que no genera estructuras por más nacional que sea. Se trata de un movimiento trasnacional y puede que renazca; sin embargo hasta ahora nadie sabe realmente qué sucederá verdaderamente en Estados Unidos en materia de migración.

* Tomado del semanario Carta, de Italia, año, X, número 24.

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El montaje impecable de Uribe

Gilberto López y Rivas

Todo fue cuidado hasta en los ínfimos detalles y los actores desempeñaron su papel a la perfección. La obra Una operación impecable, estrenada en Bogotá y producida por Uribe y Asociados, trata del golpe oligárquico-castrense-mediático más contundente contra los narco Terroristas (con T mayúscula, como reiteran ahora los también liberados agentes del FBI). El script desarrolla la lucha eterna del bien de los poderosos contra el mal de los guerrilleros que sufren del agravante de ser pueblo. La escenografía, magnífica: una base militar, al fondo un avión de la heroica fuerza aérea colombiana, los personajes castrenses de la más alta oficialidad de toda las armas mostrando sus distinciones ganadas a pulso en su lucha contra los subversivos, con la ayuda, claro, de sus mentores estadunidenses que los entrenaron bien en la contrainsurgencia y los interrogatorios profundos. Todos con sonrisas desplegadas, eufóricos, regocijados, congratulándose, y entre ellos, a un lado del ministro de Defensa, la actriz principal, que aun en su debut artístico mostró un extraordinario manejo del escenario, seguida por la cámara de CNN hasta en sus menores movimientos, ataviada con chaleco y gorra militares, cuidadosamente peinada y sorprendentemente repuesta (lo cual muestra su versatilidad histriónica), consciente del impacto de sus palabras en las derechas del mundo entero y en las víctimas de la credulidad que otorgan los medios; abrazando y besando efusiva y familiarmente al jefe del Ejército, general Mario Montoya (de abultado currículum represivo), saludando marcialmente a otros mandos castrenses de alta graduación. La madre compungida, como tratando de olvidar sus declaraciones en Caracas sobre su oposición a un rescate militar, que finalmente se realizó. Un sacerdote o capellán no podía faltar a la cita, quien a indicación del apuntador bendijo la misión del ejército ciento por ciento colombiana.

Los actores menores, soldados y policías prisioneros de los insurgentes, declamaron sus parlamentos con cierta convicción, aunque con libreto limitado. Dieron gracias al gran presidente Uribe, al supremo Ejército, a la gloriosa policía nacional, algunos al punto de las lágrimas para mayor dramatismo de la trama. Llegó el turno en el uso de los micrófonos a Ingrid de Arco: en su largo monologo agradeció a Dios, a la Virgen, mostrando su fervor profundo, a sus fuerzas armadas, a su presidente Uribe, bendiciendo su relección, a su “familia” que la cuidó durante el cautiverio, es decir, a los soldados y policías que la protegieron de los otros soldados, los maléficos de la insurgencia. Habla con convicción, con buena dicción en español y francés, claro está, pues fue bien educadita en el Liceo. Reparte y comparte saludos, se posesiona del estrado. Deja abierta la posibilidad –discretamente– de ser nuevamente candidata a la presidencia, mientras los milicos se regodean con sus elogios sobre lo inteligente de su inteligencia. Dicta cátedra sobre relaciones internacionales y advierte a Chávez y Correa que sus esfuerzos por la liberación de otros rehenes (los cuales no menciona ni mucho menos les agradece) son bienvenidos, eso sí, siempre y cuando “respeten la democracia colombiana”, que es como su rescate, “impecable”. Nada sobre el estorboso acuerdo humanitario. Nada sobre los centenares de invisibles prisioneros de las FARC y el ELN torturados y vejados en las mazmorras de Uribe, al cabo ellos no son “secuestrados”, son sólo “presos” del orden constituido, acusados de delitos comunes y narcotráfico; esto es, son nadie…, bueno, algunos, quizás los dirigentes, extraditables a Estados Unidos, donde se pudrirán felizmente hasta el fin de sus días.

La obra merece el aplauso casi unánime del respetable, aun de algunos espectadores de la izquierda políticamente correcta. Bachelet, “la de Chile”, también muy cercana a los militares, distinguida en el ejercicio de su presidencia por la persecución merecida contra los revoltosos estudiantes de secundaria y contra los siempre rebeldes mapuches, recomendará a Ingrid para el Nobel de la Paz. En Francia es recibida como jefa de Estado y su segundo presidente le impone la Orden de la Legión de Honor. Su rostro aparece en todos los periódicos y revistas del mundo y no hay día, desde el operativo liberador, que no haga una declaración –cada vez más decantada y cuidadosa– con fines de autopromoción y acumulación de capital político para lo que venga, ¡que vendrá!

La moraleja de la obra es clara: la solución militar es el único camino viable y efectivo para tratar a los Terroristas; a las FARC sólo les queda su rendición incondicional. Álvaro Uribe garantiza la vida, la integridad física y la reinserción adecuada de todos los integrantes de la guerrilla a la vida civil, como ocurrió, recordemos, con los miembros de la Unión Patriótica, que en su vocación al martirologio sólo tuvieron poco más cuatro mil bajas cuando intentaron hacer política sin armas en ese ejemplo de juego democrático que es Colombia.

Por lo pronto, la tercera relección de Uribe está garantizada con un envidiable porcentaje de aceptación de 91 por ciento después del histórico rescate. Ingrid, por su parte, no regresará pronto a su segunda patria colombiana: teme por su vida en ese oasis de libertad que afortunadamente no es Cuba ni Venezuela, ni mucho menos Ecuador o Bolivia. Ella, como “un soldado más” (frase que repite sin cesar), esperará para una segunda parte de la obra, cuyo título La paz impecable está en proceso de producción en los estudios Uribe y Asociados y que, de acuerdo con una filtración de fuente anónima, por ello confiable, versará sobre la propuesta de desarme de las propias FARC y la entrega voluntaria en masa de su secretariado y, en todo caso, el exterminio de quienes atenten contra el estado de derecho en versión Uribe. No se pierda el siguiente episodio.

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La Italia clandestina

Pierluigi Sullo*

De mañana se siente temor al abrir los periódicos. La última noticia es del viernes 4 de julio: la Liga del Norte, que forma parte de la mayoría de derecha en el gobierno, propondrá una enmienda al “decreto de seguridad” por el cual se dispone que serán favorecidos, para su ingreso al país, los migrantes que hablen italiano y sean cristianos. En otro, se ordena que sobre la apertura de mezquitas se organice un referéndum ciudadano. El coordinador de los senadores de la liga ha explicado que la intención es “limpiar al país de los delincuentes, de los nómadas que traen degradación y criminalidad”. En los hechos ya se puso en práctica, en varias de las grandes ciudades (Milán, Roma, Nápoles), la identificación de los niños gitanos. La idea es del ministro del Interior, que procede de la Liga del Norte. En el manual que la policía aplica hay un renglón que indica que debe especificarse a cuál “etnia” pertenece el sujeto al que le serán tomadas las huellas digitales. No ocurría tal cosa desde 1938, cuando el régimen fascista promulgó la ley “por la defensa de la raza”. Hoy el gobierno de Berlusconi ha instituido el “Comisariado Extraordinario sobre la Emergencia Gitana”. Los comisarios son designados por los prefectos, por lo que representan al Estado central en las principales áreas metropolitanas. Éste es el caso promovido en la escalada contra los niños gitanos: el prefecto de Roma, Carlo Mosca, que proviene de la carrera diplomática y es un convencido católico, se niega a aplicar la norma con los niños.

Los niños gitanos son el último eslabón de la cadena. El gobierno está preparando normas que tipifican como delito penal la permanencia irregular en el territorio. Con esa excitativa, restan por estudiar 700 mil demandas de regularización, número muy superior a “la cuota” de ingreso establecido por la ley en vigor (que lleva el nombre del jefe del partido de la Liga del Norte, Bossi, y aquel posfascista Fini): no se pueden deportar 700 mil o un millón de personas, porque de acuerdo con la estadísticas hay regulares y no, llamados comúnmente en los medios y por la policía “clandestinos”. Por otro lado, el meollo del sistema de bienestar ha creado el fenómeno de los “cuidadores”, o sea dueños (sobre todo más entre los hombres) de migrantes que se hacen responsables de los niños y ancianos en un país que involuciona muy velozmente: la familia beneficiada que puede permitirse este tipo de asistencia no comprende por qué Úrsula la polaca o Ada la peruana, que vive en casa de los viejos protectores, sean de repente calificadas de criminales prófugas (después de un año y medio de estancia) y sujetas a expulsión.

Pero estos son detalles, en tanto la ola racista no encuentra obstáculos. Todo parece ceder ante los hechos en este clima nacional, mientras una mitad de los italianos declara que se sentiría “a disgusto” tener de vecinos a niños gitanos, cuando la media europea que sostiene lo mismo no supera 25 por ciento y es de 12 por ciento en España. Mientras en Italia los niños gitanos son más de 150 mil –la mitad son ciudadanos italianos–, en España son alrededor de 800 mil. No sólo las cifras desplegadas demuestran el racismo que ha rebasado el lenguaje y la inteligencia común. Los últimos datos sobre nacimientos, de 2007, dicen que el saldo entre nacimientos y fallecidos resulta negativo, pese a que los nacimientos han aumentado y que 10 por ciento de estos son hijos de migrantes. Italia es un país anciano que tiene una desesperada necesidad de jóvenes.

No alcanza con describir el fenómeno, y que el hecho que se nos presenta grosso modo sea lo común en Europa. La dirigencia comunitaria de Bruselas sobre las expulsiones –contra las cuales han protestado los países del Mercosur– no dice cosas muy distintas. Sin embargo marca un límite, amaga con hipocresía, una suerte de tabú, que el Parlamento y la Comisión Europea se cuidan de rebasar: nadie puede ser discriminado con base a su pertenencia étnica, política o religiosa. En otras palabras, la responsabilidad es personal. Si se superaran esos confines, se caería en el racismo, situación que crece en Italia a una velocidad vertiginosa. Y hay hechos que sorprenden, porque aquí está el Vaticano, la Iglesia católica y sus organizaciones (que se resisten a estas medidas) y tenemos una izquierda difusa muy radicalizada, al menos históricamente. Los anticuerpos deberán ser muy tenaces, aunque muchas veces están ausentes.

Nuestro semanario, Carta, le realizó recientemente una entrevista a Ivon Le Bot, estudioso francés de los movimientos indígenas en América Latina, que actualmente analiza los grupos “latinos” en Estados Unidos. La gigantesca manifestación de hace dos años contra la ley de Bush que apuntaba a criminalizar a los indocumentados (como en el caso de Italia), dice Le Bot, se explica con una palabra clave: “dignidad”. Aquel movimiento, según él, no nació tanto como reivindicación material, si no más bien como expresión de dignidad de los trabajadores, de las madres de familia, de los seres humanos, de parte de aquellos que la ley quería calificar como criminales. Y es esto lo que ahora se vislumbra en Italia: que los migrantes y los jóvenes gitanos tomen la palabra y reivindiquen su dignidad. Está sucediendo, pero lentamente, y por primera vez los jóvenes gitanos han constituido una organización y la comunidad migrante se está haciendo presente en la escena pública.

Pequeñas señales positivas existen. La región Lazio (correspondiente a Roma) acaba de aprobar una disposición que, en abierta contradicción con la nacional, asegura a todos los extranjeros –regularizados y no– derechos sociales. Nosotros, desde Carta, habíamos impreso una playera con una sola palabra, “Clandestino”. Invitamos a portarla, como forma simbólica de denuncia, y fue aceptada por miles de personas y muchas organizaciones sociales. La protesta se tendrá que extender a docenas de ciudades contra las exacciones de la toma de huellas digitales de los niños gitanos. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de comprender cuan grave es la situación.

* Director del semanario Carta

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Si cuestionas a tu líder, te llaman charro:

No hace mucho te escribí sobre algunos que se dicen ser maestros democráticos de la Sección VII, leyendo lo que has escrito sobre el actual movimiento magisterial te has cuestionado sobre algunas cosas.

Lo que ahora quería, platicarte – decirte – escribirte, es que en una reunión llevado a cabo en las antiguas instalaciones del INI allá en Sancrisbosnia el día 12 de junio, con maestros de la región Altos, pues ya sabes, para convencerlos a que fueran al plantón en Conejolandia, pues el invitado y encargado de aventarse el rollo fue Misael Palma, porque Amado Díaz Gómez coordinador de esa región pues no tiene jale ni rollo, entonces le fue fácil llevar alguien con soltura en la lengua y animar a la raza.

Pues Misael habló de la importancia de ir al plantón, de su participación con el movimiento magisterial desde 1978, mencionando que nunca ha participado en las negociaciones con el gobierno y hasta decir que el gobierno de Juan Sabines mandó a colocar bombas allá en el cerro Juan de Grijalva, vos sabrás a que me refiero.

Tal vez, lo más interesante de esa reunión fue cuando un compa zapatista, maestro de la región altos, cuestionó los pasos de Misael Palma y yo le agrego a la frase tuya “te madreo, te miento la madre, y si no estás de acuerdo eres un radical e intransigente. Y si cuestionas a tu líder, te llaman charro”. Pues fíjate que eso fue lo que le sucedió al compa por cuestionar, rápidamente le llamaron charro, gente de Elba Esther, que había que “pelonear” aquellos que bloquean al movimiento, ¿Pelonear? ¿En estos tiempos? Eso ha sido uno de los grandes errores de los maestros democráticos, de poner calificativos a los que cuestionan y critican, por eso poco a poco van perdiendo gente y por ende, apoyo.

Vos te has preguntado: ¿Dónde están los partidos de izquierda en Chiapas? ¿Dónde el Frente Amplio Progresista? ¿Dónde el PRD, PT y Convergencia?, te faltó ¿Dónde está el EZLN? ¿Dónde está el Sup Marcos?, porque eso siempre te has preguntado en movilizaciones anteriores, ummm, me atrevo a pensar que ya no le creen a aquellos líderes democráticos sino solamente a la base trabajadora. De los primeros, están más metidos en la grilla dentro del mismo partido y como van a pagar la multa por llamar Presidente Legítimo a AMLO y de lo otro, tal vez, digan que su agenda es nacional y no Chiapas. Pero lo que si estoy seguro, en movimientos anteriores han estado simpatizantes y colectivos zapatistas apoyando a la causa, pero siempre lo veían con recelo.

Sabes Pp, el fondo del asunto ya no es tanto para hacer otro congreso ni sacar al líder charro Galíndez de la Sección VII o negociar más espacios, lo que andan negociando Pp, es que le paguen las quincenas anteriores porque los que estuvieron en el periodo anterior no aceptaron la orden de comisión para regresar a sus centros de trabajo, y eso no le dicen a la base trabajadora, a parte de los 45 mil pesos que recibieron cada uno de ellos antes que terminara el periodo de Paco Torres, y eso es lo más triste Pp, engañar a la gente.

Ah, Paco Torres el “líder democrático anterior” hizo el llamado a los maestros democráticos a que entreguen las instalaciones de la Sección VII porque dice que su gestión terminó en abril (El Heraldo de Chiapas, 19 de junio), que significa eso Pp, que ya negoció y eso que salió del flamante Consejo Central de Lucha, la más “combatiente” del magisterio chiapaneco.

Como está de moda eso de decir: Este tipo le está haciendo juego a la derecha… perdón, a los charros.

Pp, me despido sin antes felicitar a todos aquellos que hacen posible Este Sur.

Desde El Otro Sur
(http://yambujkan.blogspot.com)

Balam
Junio 19 de 2008.

Otra vez la misma P.D. Para los que se preguntan si soy “charro o institucional” o “democrático”, lo siento porque no soy maestro de ningún nivel. Podemos decir, que soy… un vagabundo soñador...de justicia y libertad.


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    ¡Merecidísimo aumento!

    'Yo sé que a mucha gente le parece que los salarios en el gobierno, los salarios de los diputados y los salarios de los senadores son muy elevados. Y, ciertamente, lo son si los comparamos con un salario mínimo”. Esto lo dijo Vicente Fox cuando, siendo presidente, se le cuestionó sobre la cantidad, desde hace mucho estratosférica, que los servidores públicos reciben por concepto del trabajo que realizan para el país.

    Partiendo de aquí, y como es costumbre, nuestros siempre atentos legisladores se autorizaron otro incremento de sueldo (de manera unánime, por supuesto) y, apenas hace unos días, la Cámara de Diputados dio a conocer, en el Diario Oficial de la Federación, a cuánto ascienden estos nuevos sueldos y prestaciones que los diputados y los servidores públicos de este órgano legislativo disfrutarán durante este 2008. De acuerdo con el documento, los legisladores tienen al mes 77 mil 888 pesos por concepto de dieta, 45 mil 786 para la asistencia legislativa y 28 mil 772 para sus actividades de gestión y atención ciudadana; es decir, 152 mil 442 pesos al mes, que se van directito a sus carteras, así, como sueldo neto.

    Porque aparte disfrutan de prestaciones, en nada parecidas a las de un trabajador común. Ellos, los diputados, cuentan con un seguro de gastos médicos mayores cuya suma asegurada básica es de hasta mil 500 salarios mínimos mensuales vigentes. Además, su aguinaldo equivale a 40 días de su dieta; hay un fondo de ahorro, que consiste en la aportación de hasta 12% de su dieta bruta mensual, así como un seguro colectivo de vida y gastos funerarios, que los incluye a ellos y a los familiares en línea recta. Insignes, ilustres, magistrales, augustos, egregios y preclaros hacedores y deshacedores de leyes en un país de leyes en donde nadie respeta las leyes. Ni siquiera (o empezando) por sus hacedores y deshacedores. Hombres y mujeres que van a pasar lista y se retiran del Salón de Plenos porque tienen un almuerzo importantísimo hasta la colonia Polanco. Hombres y mujeres que se echan una pestañita, a la menor provocación, en sus curules.

    Hombres y mujeres que asisten para grillar, morirse de la risa como si del recreo se tratara, tomar la tribuna, soltar patadas, redactar (casi a mano, casi en servilletas de papel), iniciativas sin valor ni utilidad alguna, echarse unos drinks a la hora de discutir y aprobar el Presupuesto. En fin. Una casta de gran envergadura. Los diputados. ¿Cómo no van a darse un merecido (y supernecesitado) aumento salarial? Qué importa si, en contraparte, no nos quede más que recordar que en diciembre pasado, y también como cada año, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos dio a conocer el aumento correspondiente para 2008, este año, de apenas 4%, equivalente a dos pesos más en relación con el salario determinado en 2007; eso quiere decir que, durante este año, un trabajador gana, como sueldo mínimo base, la cantidad de 52.59 pesos al día, misma que alcanza para la mitad de la canasta básica referida en la Constitución, esto, según datos del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM.

    Evidentemente, haciendo una comparación mínima entre ambos salarios, este aumento no sólo causa asombro, escozor y enojo, sino que es una clara muestra de la falta de tacto y conciencia de nuestros legisladores, quienes, sin vergüenza alguna, cada periodo de sesiones tienen al menos una iniciativa para obtener mayores beneficios de los que ya marca la ley. Más reprochable es que sigan sin la capacidad de llegar a acuerdos, excepto, claro, cuando se trata de engordar el cochinito de su partido o el propio, mientras las carencias entre la población menos afortunada se van haciendo más grandes y sólo les queda el observar cómo sus legisladores, esos que en campaña les prometieron todo, utilizan su curul como trinchera, dormitorio o sala de estar con el fin de leer el periódico o planear sus próximas vacaciones, porque rara vez lo utilizan para el trabajo que les fue asignado.

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    ¡QUE PASÓ HUGO!

    ¿Cómo está eso de que la guerra de guerrillas ya perdió vigencia? ¿No me queda claro eso de que en Latinoamérica un movimiento armado está fuera de orden? Entonces…

    Se me hace que usted ya entro a ese mundo globalizado del imperio o teme a que surja un movimiento armado en su país en caso de que no cumpla lo que ha prometido.

    Se me hace que también ya se le olvidó cuando rompiste con el grupo de Francisco Arias, cuando decidieron reincorporarse a la vida política a través de la “democracia representativa” y tú seguiste combatiendo al sistema desde tu antiguo frente aliándote con movimiento revolucionarios. Y ahora propones lo que siempre rechazaste.

    Si que tienes tintes de caudillo.

    Según los “Documentos de la Montaña”, los diversos frentes guerrilleros nunca se plantearon hacer una revolución dirigida por las fuerzas armadas, pero tú si lo hiciste posible por esa ambición de poder.

    Como ya conseguiste lo que querías, llegar al poder, usando a movimientos guerrilleros venezolanos, ahora dices que no es posible hacerlo.

    Para instaurar su socialismo bolivariano pues creo que va necesitar del apoyo de los de abajo y no de sus empresarios socialistas.

    Mientras existan las condiciones y banderas porque luchar, el Latinoamérica y en el mundo será posible hacer un movimiento armado, honesto y consecuente.

    Y en Venezuela esas condiciones existen, así en todas las montañas, valles, ríos, pueblos y ciudades de nuestra América.

    Eso de que con Chávez manda el pueblo, es mentira mi buen, lo veo como tratas a los críticos que cuestionan tú sistema de gobierno, me refiero a tus críticos que abajo y a la izquierda luchan en silencio por una Venezuela libre, y no a tus críticos cómplices del imperio estadounidense.

    Un revolucionario siempre se propone la toma del poder y desde arriba hacer los cambios, en cambio un rebelde es todo lo contrario, mi buen, lucha contra quien esté allá arriba para hacer los cambios.

    Lo más grave es que piensas construir un socialismo sin Marx, pero si con los empresarios “socialistas”. Como se pondría Marx si se llegase a construir un socialismo sin abolir los medios de producción.

    Un saludo a todos los hermanos de la patria de Alí Primera.

    Desde el otro sur

    Balam

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    Zapatismo: la nueva provocación gubernamental

    Luis Hernández Navarro


    Desde la insurrección de enero de 1994 los distintos gobiernos federales han querido asociar al EZLN con el narcotráfico. Nunca han podido demostrarlo, pero de cuando en cuando lo intentan.

    Apenas el pasado 4 de junio el gastado guión volvió a repetirse. Sólo que ahora la amenaza es mayor que en el pasado. En esa fecha más de 200 elementos del Ejército federal, de la Procuraduría General de la República y de la policía estatal y municipal, con el rostro pintado, incursionaron en parte del territorio zapatista de La Garrucha con el pretexto de buscar plantíos de mariguana. Centenares de pobladores de las comunidades de Hermenegildo Galeana y San Alejandro los rechazaron con machetes, palos, hondas y resorteras.

    Los poblados zapatistas prohíben la siembra, el tráfico y el consumo de drogas. Ni siquiera se permite beber o vender alcohol en ellos. No es un hecho nuevo. Desde el inicio del levantamiento armado la comandancia rebelde hizo pública esta disposición. La medida sigue en vigor con las autoridades civiles que se hacen cargo de los municipios autónomos y las juntas de buen gobierno. No sucede lo mismo con las comunidades priístas, donde se cultivan enervantes en contubernio con la fuerza pública.

    En un comunicado dirigido al entonces presidente Ernesto Zedillo, con fecha 10 de febrero de 1995, un día después de la ofensiva militar que pretendió detener, por medio de una traición, al subcomandante Marcos, los alzados señalaron: “queremos decirle la verdad, si es que usted no la sabe: los delincuentes, terroristas, narcotraficantes son ustedes, son los mismos que forman su gabinete, son sus mismos soldados quienes trafican con drogas, quienes obligan a los campesinos indígenas a sembrar mariguana y otros estupefacientes. ¿Acaso no se ha dado cuenta de esto, señor Zedillo? Nosotros los zapatistas sí, porque vivimos con nuestro pueblo, somos los mismos que hemos combatido contra la siembra de drogas, contra el tráfico de drogas que sus mismos soldados hacen y han hecho dentro de los territorios que hemos controlado”.

    Sin fundamento, la acusación se ha repetido año tras año. En 2004, el diario Reforma publicó la noticia de que “en promedio, cada dos días, efectivos del Ejército Mexicano ingresan a territorio zapatista para destruir plantíos de mariguana y amapola que en el último año se han incrementado considerablemente”. Días después, el general Jorge Isaac Jiménez García, mando del operativo militar en la zona, rechazó que los sembradíos de mariguana pertenecieran a simpatizantes del EZLN.

    La provocación policiaco-militar del pasado 4 de junio contra los rebeldes no es un hecho aislado. Forma parte de una agresión de más largo aliento. El hostigamiento gubernamental contra los alzados ha sido una constante desde la llegada del gobernador Juan Sabines en 2006.

    Diversos grupos campesinos cercanos al gobierno del estado pretenden posesionarse de las tierras que bases de apoyo zapatista ocupan y trabajan desde 1994. Grupos paramilitares como la Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (OPDDIC) acosan a los municipios autónomos. El Ejército ha establecido nuevas posiciones, cualificado su presencia en la entidad y realizado movimientos inusuales de carácter claramente intimidatorio.

    Jaime Martínez Veloz, representante del gobierno de Chiapas ante la Comisión para la Concordia y Pacificación (Cocopa), ha explicado con mucha claridad la dimensión agraria de la actual ofensiva antizapatista. “El gobierno mexicano –dijo a la CCIODH–, yo estoy convencido que en actitud de intentar confrontar al EZLN con campesinos e indígenas de la zona, habilitó a personas con necesidades de tierra, pero los habilitó como ejidatarios de las mismas zonas que los zapatistas ocupaban esas tierras. Los hace ejidatarios y evidentemente genera un conflicto. En una misma superficie hay quien ocupa la tierra y hay quien tiene un título. Esto se produjo ya por los primeros años, 95, 96... y las repercusiones de eso, pues hoy aparecen.”

    Curiosamente, los responsables de la política agraria, rural y turística del gobierno de Juan Sabines son personajes como Jorge Constantino Kanter, representante de los latifundistas y ganaderos afectados por la irrupción del zapatismo, o Roberto Albores Gleason, hijo del ex gobernador Roberto Albores, ejecutor de innumerables violaciones a los derechos humanos.

    El operativo del pasado 4 de junio se realizó en el lugar donde hace poco tiempo estuvo el subcomandante Marcos. Por lo visto, su presencia en La Garrucha inquietó a las autoridades gubernamentales. Hace ya meses que el vocero del grupo rebelde casi no aparece ante la opinión pública y sus silencios ponen nerviosos a los servicios de inteligencia. Pero los focos rojos que advierten la creciente intolerancia gubernamental ante la iniciativa civil pacífica de los rebeldes se habían prendido desde tiempo atrás. Camino al primer Encuentro Continental de Pueblos de América, realizado en Vicam, Sonora, entre el 11 y el 14 de octubre de 2007, retenes policiacos y militares detuvieron al convoy en el que se trasladaban los delegados zapatistas, obligando a que la comandancia indígena que asistía al evento regresara a Chiapas.

    Una encuesta recientemente realizada sobre la administración de Felipe Calderón muestra que, además de la amplia simpatía de la población a la campaña antidrogas, a pesar del paso de los años, 26 por ciento de los sondeados apoyan a los zapatistas. Un porcentaje nada despreciable en las actuales circunstancias.

    El nuevo intento gubernamental de mostrar al EZLN como cómplice del crimen organizado pretende montarse en la ola de sentimientos antinarco para tratar de erosionar la corriente de opinión favorable a los rebeldes y propinarle un golpe represivo. Un golpe decidido desde tiempo atrás. ¿Acaso no tiene el gobierno federal suficientes conflictos sin solución abiertos como para hacer más grande uno que no ha podido resolver en años?

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    Provocaciones

    Los de Abajo

    Gloria Muñoz Ramírez


    La comunidad de La Garrucha, enclavada en la cañada de Patiwitz, en la selva Lacandona, fue la primera que recibió abiertamente a la sociedad civil y a la prensa de todo el mundo en marzo de 1994, apenas terminadas las primeras negociaciones entre el EZLN y el gobierno federal, en la catedral de San Cristóbal. Finalizado ese primer diálogo, el subcomandante Marcos, vocero y jefe militar zapatista, se refugió en esta cañada y, desde ahí, se abrieron los pueblos para explicar las razones de su lucha. Catorce años después, en este mismo poblado, el líder rebelde concedió la última (o la más reciente) entrevista a un medio de comunicación (en octubre de 2007), y aquí se le vio por última vez públicamente, durante una fugaz aparición antes del encuentro de mujeres zapatistas con mujeres del mundo, a finales de diciembre y principios de enero de 2008.

    Hace 15 años, en mayo de 1993, en esta misma zona se dio el “bautizo de fuego” del aún clandestino EZLN: el primer enfrentamiento con el Ejército federal, negado durante meses por la Secretaría de la Defensa y por el entonces presidente Carlos Salinas, quienes argumentaron que se trató de un enfrentamiento con una banda de narcotraficantes, teniendo claro que se trataba de una formación insurgente.

    La Garrucha, además de ser sede de una de las cinco zonas autónomas zapatistas, es una comunidad emblemática e histórica del movimiento. Desde aquí se dio a conocer la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y en esta región se dieron los primeros pasos de la actual iniciativa política y pacífica. En 1994 llegaron aquí los comunicadores de todo el mundo, antes de que las miradas se trasladaran a Guadalupe Tepeyac y La Realidad, en la selva fronteriza, comunidades que durante años sufrieron la persecución y el hostigamiento dirigido, pues casualmente en ambas, como recientemente en La Garrucha, se realizaron las apariciones públicas de la comandancia general zapatista.

    El pasado 4 de junio pudo ser un día fatal. Unos 200 soldados del Ejército federal, Seguridad Pública, policía municipal y agentes de la PGR intentaron entrar a La Garrucha. Luego se dirigieron a los pueblos de Hermenegildo Galeana y San Alejandro, en la misma región, donde fueron repelidos por mujeres, hombres y niños armados con palos, piedras y resorteras; es decir, armados de coraje y dignidad. Dentro de la cascada de agresiones que han sufrido las comunidades en los últimos dos años, esta incursión denota pretensiones oscuras y sumamente preocupantes. Es falso que busquen plantíos de mariguana; urge parar la provocación. En México y en muchos sitios del mundo se preparan acciones que impidan un desenlace de graves consecuencias.

    losylasdeabajo@yahoo.com.mx

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    Denuncia JBG incursión militar y policiaca cerca del caracol zapatista La Garrucha

    ■ El pretexto de la movilización castrense fue la búsqueda de sembradíos de mariguana
    ■ Pobladores de Hermenegildo Galeana y San Alejandro los rechazaron con machetes y palos

    Hermann Bellinghausen (Enviado)

    San Cristóbal de las Casas, Chis., 5 de junio. Ayer miércoles 4 de junio se registró una incursión militar y policiaca en las inmediaciones del caracol zapatista de La Garrucha, en la que participaron unos 200 “provocadores”, como los calificó hoy la junta de buen gobierno (JBG) El camino del futuro. La incursión fue en las comunidades Hermenegildo Galeana y San Alejandro, donde los pobladores, todos bases de apoyo del EZLN, los rechazaron con machetes, palos, hondas y resorteras.

    La JBG precisa que el operativo consistió en una columna de diez vehículos y una tanqueta: “convoy militar, seguridad pública, policía municipal y Procuraduría General de la República”. A las 9 de la mañana, “hora sur oriental”, tres vehículos militares se detuvieron a 30 metros de la sede del caracol Hacia un nuevo amanecer, “y bajan cuatro soldados, como queriendo flanquear al pueblo de La Garrucha, aprovechando nuestro camino del trabajadero colectivo de milpa”. El pueblo reaccionó para rechazarlos. “Al instante, los soldados suben a su carro y siguen su camino, mientras otros más adelante intimidan a la población tomando películas y fotografiando”.

    Procedente de la base de Patiwitz, se incorporó otro convoy del Ejército federal en dirección a la ranchería Rancho Alegre o Chapuyil. “Se bajan de sus carros y agarran rumbo a Hermenegildo Galeana, acusando que en ese pueblo tienen sembradillos de mariguanas”. La JBG argumenta: “Toda la zona zapatista de La Garrucha y sus autoridades autónomas somos testigos que no existen plantíos, sólo zapatistas y trabajadero de milpa y platanar, y están dispuestos a luchar por libertad, justicia y democracia”.

    Un centenar de soldados, además de policías, “se disponen a enfrentar al pueblo de Galeana; todos los represores se pintan la cara para confundirse, caminan unos tramos del camino y se meten al monte y así van avanzando rumbo al pueblo.” Los guía Feliciano Román Ruiz, policía municipal de Ocosingo.

    En Galeana, “hombres, mujeres, niñas y niños se organizan para rechazarlos dispuestos a lo que salga”. A medio camino se encuentran indígenas y tropas “y comienza el alboroto; llenos de coraje, los zapatistas dicen a los soldados que regresen, que no los necesitan aquí”. Los soldados alegan “saber” que allí hay mariguana “y vamos a pasar a huevos”. Los indígenas sacan machetes, palos, piedras, resorteras, hondas “y todo lo que haya en el alcance de la mano, y empieza el rechazo”.

    Retrocediendo, los soldados amenazaron con volver en 15 días y tomaron rumbo a San Alejandro, pueblo zapatista, donde esperaban 50 soldados y 10 policías municipales. Los soldados “dejaron pisoteado el sembradillo de maíz”. En San Alejandro “60 represores provocadores se posicionaron como dispuestos al enfrentamiento; reacciona el pueblo y rechaza a la fuerza federal”. En las acciones participaron soldados de las bases de Toniná, Patiwitz y San Quintín.

    La JBG advierte que si hubiera enfrentamiento, sería provocado por Felipe Calderón, Juan Sabines y Carlos Leonel Solórzano (presidente municipal panista de Ocosingo). “No somos narcotraficantes, somos lo que ya saben, hermanos y hermanas de México y del mundo. Está claro que vienen por nosotros, los y las zapatistas, y estamos dispuestos de resistir y si es necesario cumplir nuestro lema: vivir por la patria o morir por la libertad”.

    La junta concluye: “No queremos guerra, queremos paz con justicia y dignidad. No nos queda de otra, defender, rechazar y resistir porque nos vienen a buscar para enfrentarnos. Sólo nos queda decirles que vean por dónde viene esta provocación. Ahí los estamos informando, si es que nos da tiempo”.

    Las autoridades zapatistas se manifestaron especialmente preocupadas, pues se trata de una provocación militar cuantitativa y cualitativamente mayor a las que han venido ocurriendo en la pasada quincena, además de que el riesgo de un inminente enfrentamiento estuvo latente. La Garrucha es, además, el lugar donde se supo más recientemente de la presencia del subcomandante Marcos.

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