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"En 500 años se negaron a ver nuestros rostros, ¿Porqué ahora quieren ver nuestras caras? - E Z L N"

1 de Enero de 2010 - XVI aniversario de la Guerra contra el olvido

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Reúnen en un libro/cd relatos de Marcos para “difundir la palabra del EZLN”


“Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres”, narra la voz de Eduardo Galeano en su dulce tono uruguayo. Como él cuentan los cuentos del subcomandante Marcos otros hombres y mujeres, Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S, actores, actrices y músicos y Madres de Plaza de Mayo, reunidos en el libro/ cd Los otros cuentos que comenzó como un sueño y que en su corto andar llegó desde Argentina a las comunidades zapatistas cargado de fotos y música, lleno de voces que cuentan...

Eduardo Nachman, integrante de Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S) y de la Red de Solidaridad con Chiapas, es uno de los artífices del proyecto y viaja de Buenos Aires a territorio chiapaneco desde hace unos siete u ocho años, y ahí fue su acercamiento con los cuentos del sub, que después narraba en reuniones o con los niños; nació entonces la necesidad de llevarlos a más personas.

“Primero soñamos el disco con la narración de los cuentos, fuimos convocando a los artistas, a las personalidades que elegimos y se fue grabando; también comenzamos a trabajar en la edición del libro, que fue impreso en una imprenta recuperada por los trabajadores (Artes Gráficas Chilavert) y estamos muy felices porque este proyecto vio la luz pública el 3 de diciembre. La presentación fue en un hotel también recuperado por los trabajadores en Buenos Aires.”

La impresión se financió con la preventa de mil ejemplares y sirvió para publicar los 5 mil ejemplares, que casi se ha agotado en estos meses, por lo que se analiza la posibilidad de una redición.

Los otros cuentos: relatos del subcomandante Marcos, publicado por la Red de Solidaridad con Chiapas de Buenos Aires, ya se presentó en el DF durante el Festival de la Digna Rabia y en San Cristóbal de las Casas, agrega Eduardo, quien también es docente y lee en el cd el cuento La historia del ratoncito y el gatito.

“Tuvimos oportunidad de presentarlo en distintos Caracoles, entregar libros a cada Junta de Buen Gobierno y dinero también”. Lo que se obtenga de la venta del libro será destinado a las JBG de las Comunidades Autónomas Rebeldes Zapatistas.

Dice Eduardo: “Uno de los objetivos es apoyar económicamente y la otra difundir la palabra del EZLN, mediante los cuentos del sub y lo estamos logrando.”

Entre las voces que dan vida a esos relatos están Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, y Alba Lanzilloto de Abuelas de Plaza de Mayo; la actriz Julieta Díaz y los actores Manuel Callau, Daniel Fanego, Gastón Pauls y Juan Palomino, y los músicos León Gieco y el uruguayo Daniel Viglietti, así como la periodista Liliana Daunes y Galeano.

Aporte de Eduardo Galeano

–¿Cómo se involucra Eduardo Galeano en el proyecto?

–Semanalmente contábamos a compas de aquí cómo iba el proyecto y nos preguntaron si habíamos pensado en Galeano. Dijimos que sí, pero nos parecía inalcanzable, porque si bien Montevideo y Buenos Aires quedan cerca en el mapa a nosotros, sin recursos, cruzar el Río de la Plata, esos 400 kilómetros, no nos resultaba fácil.

“La respuesta a nuestro comentario fue el correo electrónico directo de Galeano, cuando le escribimos nos dijo: ‘sí, ya sé, conozco el proyecto, el 9 de julio estoy ahí’ y el 9 de julio estuvo en La Tribu, grabó, fue un encuentro mágico. Ese día cerramos la grabación. Y eligió grabar La historia de las miradas.”

–Hablando de miradas, ¿cómo se mira a la distancia en tiempo y espacio el movimiento del EZLN?

–Como una inspiración de rebeldía, con alegría, de romper los cánones de la militancia política habitual con otras lecturas donde se puede construir horizontalmente, con humor, buenos cuentos, buenas imágenes. El libro también refleja esto que desde las redes de solidaridad con Chiapas trabajamos así, solidaria y colectivamente, horizontalmente, no es casual que el libro sea bonito y el disco suene tan bien.

El viaje de Los otros cuentos continúa ya que existen colectivos en Argentina y otros países y otros idiomas interesados en hacer un libro similar, además de que en las escuelas rebeldes autónomas zapatistas y en colectivos internacionales no hispanoparlantes se utilizará para la enseñanza del castellano.

Para mayores informes de dónde conseguir el libro-cd tanto en México como en Argentina se encuentra disponible la página www.losotroscuentos.org y el correo losotroscuentos@gmail.com. También para quien esté interesado en distribuir o hacer una edición en México.

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No-epílogo del SCI Marcos para el libro de futura aparición: Travesía a Itaca: recuerdos de un militante de izquierda del comunismo al zapatismo.

DE ESTE LADO NO HAY EPÍLOGOS.

Verano del 2008.
Madrugada.


I

Mi nombre es Marcos, Subcomandante Insurgente Marcos, y conocí a Raúl Jardón por primera vez varias veces.

Sé que puede parecer un error de puntuación, o la reiteración de ese desprecio por los calendarios de arriba que profesamos l@s zapatistas, pero en este caso fue así: varias veces conocí a Raúl Jardón por primera vez.

Los detalles (calendarios y geografías incluídas) los conocemos él y yo, y ya; pero lo que quiero decirles es que, todas las veces que lo conocí por primera vez, nos pasaba que parecía que ya nos hubiéramos conocido desde mucho tiempo atrás.

Y de esos tiempos, de sus calendarios y geografías, es que hablan estas letras que Raúl nos dejó con el pretexto de una especie de autobiografía.

Sin saberlo, o sabiéndolo, Raúl cuenta su propia historia diciendo lo que no dice, es decir, da cuenta del reiterado empecinamiento de una rebeldía de la que hay mucho que aprender todavía.

Son poc@s, muy poc@s, quienes pertenecen a la generación de Raúl y se mantienen en esa necedad.

Las zapatistas, los zapatistas, tenemos una admiración (no exenta de sorpresa ante lo ilógico) por las personas que, pudiendo estar en otro lado, están de este lado, es decir, abajo y a la izquierda.

Raúl Jardón pudo haber estado en otro lado, pudo haber simulado (como otr@s lo hacen) que seguía siendo de izquierda consecuente y pelear por las migajas que la administración de la infamia neoliberal deja caer sobre la clase política que le sirve.

“Se hace lo que se puede”, pudo haber dicho Raúl frente al espejo de una izquierda institucional borracha de pragmatismo y claudicación. Y, en lugar de ese pobre consuelo que se disfraza de coartada, Raúl eligió decir y hacer otra cosa, es decir, “hacer lo que se debe”.

Leyendo el borrador del libro (finalmente, cuando ya lo daba por perdido entre el caos de papel y tinta que puebla la comandancia general del ezetaelene, lo encontré) pude contar todas las veces que a Raúl se le presentaron disyuntivas que, por un lado, le ofrecían comodidad y acomodo, y, por el otro, incómodo compromiso.

Y, mientras otros elegían alguno de los múltiples caminos de fuga, Raúl eligió este lado, el de acá, el incómodo, el ingrato, el sin fin, el de siempre, el de abajo y a la izquierda.

A alguien le comenté (creo que fue a Lev… o a Sergio, no muy me acuerdo) que a Raúl le hubiera dado gusto el pensamiento y el desafío expresado en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Ahora, cuando leo retazos de sus palabras, se me ocurre que Raúl la conoció desde mucho antes.

Tal vez la leyó entre líneas desde nuestras primeras palabras públicas y, con su participación con nosotr@s, fue añadiendo signos de puntuación, palabras, frases, párrafos y páginas enteras en la redacción colectiva que, desde esa madrugada del 94, ensayamos el todo que somos.


II

No viene al caso (o cosa, según), pero en veces encontramos a las personas a través de su reflejo en el fragmentado y roto espejo de las rutas que caminan los sótanos del mundo. Sótanos que desafiaron su destino inicial: servir de basamento para el soberbio edificio del dinero y bodega vergonzante para los cachivaches que, en su paso destructor, iba desechando el poderoso.

A lo largo de los tiempos de abajo (para los que no hay calendarios ni geografías comunes), los sótanos de las sociedades fueron también el espacio para la gestación del desafío, de la rebeldía.

Y, como en los movimientos telúricos, son los cambios en esos sótanos los que han modificado la superficie visible de las sociedades.

Si la historiografía ha sido avara en dar cuenta de esas gestaciones y terremotos, se debe no sólo a la legendaria pereza de los intelectuales de academia. También, y sobre todo, a ese culto que el poder rinde al individuo, al sujeto individual.

Y no se trata sólo de una querencia retórica, base de guiones para películas, obras de teatro y programas electorales y de gobierno.

La individualización de la transformación histórica es, también, una forma de dominación. Es decir, el sujeto individual es maleable, incluso sin dejar su esencia rebelde.

Vaya, el poder actual, el capital, se dará el lujo de hasta admirar a quien lo desafía, siempre y cuando mantenga su individualidad, es decir, su capacidad de apropiación privada.

Pero, si la academia de arriba ha sido ciega al papel de los sótanos en las transformaciones sociales, en las artes encontramos algunas grietas producto de esos terremotos. Bertold Brecht preguntaba por los reales hacedores del mundo y sus maravillas, y Pablo Neruda señaló que el individuo decidido provoca aplausos y homenajes, y que la masa organizada provoca… revoluciones.

Y creo que siempre sí viene al caso (o cosa, según), porque en las páginas de este libro, Raúl conjuga los sujetos y los tiempos de los verbos con el mismo complicado malabarismo de los zapatistas, y nos dice: “éstos fui, éstos soy, éstos seré”.


III

Mi nombre es Marcos, Subcomandante Insurgente Marcos, y me han pedido que escriba un epílogo para este libro escrito por el compañero Raúl Jardón.

No lo voy a hacer.

Y no porque el dolor de la ausencia de Raúl me anuden el corazón y la palabra.

No lo voy a hacer porque, simple y llanamente, de este lado no hay puntos finales, ni epílogos.

Abajo y a la izquierda sólo hay puntos suspensivos… porque siempre falta lo que falta…


Vale. Salud y, tienes razón Raúl, hay que hacer lo que se debe hacer.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Verano del 2008.

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Válida, la crítica de Marcos a la izquierda porque ésta “no termina de crecer”


■ Laura Castellanos propone en su libro un rencuentro con el zapatismo y el insurgente
■ ¿Dónde está el apoyo de los intelectuales a ese movimiento?, pregunta la autora de Corte de caja

Mónica Mateos-Vega


El Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se encuentra aislado y vulnerable.

Ésa es la advertencia que el subcomandante Marcos quiso comunicar al ofrecer una extensa entrevista a Laura Castellanos, quien publicó parte del material en un reportaje aparecido en la revista Gatopardo, en diciembre del año pasado.

Ahora la periodista da a conocer en el libro Corte de caja (del sello Bunker/Alterno), de manera íntegra, las dos entrevistas realizadas en la ciudad de México y en La Garrucha, Chiapas, en el otoño de 2007, en las que Marcos reflexiona sobre las razones del aislamiento de la guerrilla, su ruptura con la clase política y la intelectualidad del país, así como el avance de la estrategia contrainsurgente en contra de las comunidades zapatistas.

Se incluyen los retratos que Ricardo Trabulsi le realizó al insurgente, los primeros para los que posa consciente de ser una figura pública, a 14 años del inicio del movimiento que encabeza. Marcos repasa además su historia personal, la del EZLN, responde a sus detractores y habla, por primera vez, de Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Cristina Fernández de Kirchner y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Fragmentación mediática

“Corte de caja es una excelente oportunidad para un rencuentro con el zapatismo y con el personaje, no obstante no ser una entrevista a modo e independientemente de que los críticos de Marcos tengan razón o no.

“Es nuestro pequeño reconocimiento como jefe militar y como líder de un movimiento que ha marcado esta era de lucha libertaria en el mundo”, explicó Castellanos en entrevista con La Jornada.

No fue difícil conseguir la entrevista, “tenía un contacto que es un enlace civil con él. Me acercó a Marcos mi trabajo en La Jornada, la entrevista que hice en 1994 con Matilde Pérez a la comandanta Ramona y a la mayor Ana María. La tiene muy ubicada, pues en su momento fueron importantes las primeras entrevistas que dan cuenta de la voz de las zapatistas.

“Como periodista, la entrevista a Marcos ha sido la que más retos me ha implicado por lo que él simboliza, además de que fue muy larga. Tuve que darle al texto cierto tratamiento literario que no sabía cómo resolver.

“El libro es resultado de un esfuerzo conjunto, conté con el apoyo de Diego Flores Magón en la edición literaria; mi primera propuesta me la hizo pedazos, la volví a trabajar porque me decía ‘aquí está muy cursi, aquí muy larga, aquí hay que puntualizar’. Fue un trabajo intenso de dos meses.

“En el tintero no se quedó gran cosa en relación con el encuentro y lo que platicamos. Más bien quisiera tener una segunda entrevista con el sub para ahondar más respecto de su pluma, cómo percibe su trabajo desde los primeros comunicados, que fueron recibidos con mucha aceptación hasta la última parte de la otra campaña, en 2007, donde, según su percepción, hubo una suerte de desdén hacia lo que estaba publicando.”

–¿Cambió su percepción del sub luego de la entrevista?

–Sí, pues antes de ese momento era un tanto borrosa. Yo había estado siguiendo el movimiento hasta 2001, cuando llegaron al Zócalo ante una multitud llena de expectativas. Pero luego vino el repliegue que, como pasó en muchas personas, no logré entender a cabalidad qué estaba pasando. Percibimos como que habían desaparecido del escenario. Los empecé a ver a la distancia.

“Pensé que estaban siendo muy drásticos en sus posiciones, en el entorno había una molestia o enojo con el movimiento y con el personaje, pero a partir de esta fragmentación mediática. Por eso fue importante escuchar su versión de propia voz. Ahora tengo más elementos para comprender esa ruptura y cómo se maneja, en general, la izquierda institucional y lo difícil que es para ellos recibir una crítica dentro de la misma izquierda.

“Ahora me parece que los comentarios de Marcos fueron y son válidos porque la izquierda no termina de crecer, no tiene una actitud de apertura hacia lo que otros les señalan. Algunos intelectuales de la intelectualidad progresista parece que con quien habían buscado un acercamiento fue con el sub y no con el movimiento; entonces, al romper con él rompieron con el zapatismo.

“Al ver lo que ocurre en los municipios autónomos, la transformación cultural que se está dando, aunada a los despojos de tierras y agresiones paramilitares, me pregunto: ¿dónde están todos aquéllos? ¿fue un apoyo circunstancial o un respaldo sólo al personaje?”

Castellanos y Trabulsi financiaron la edición del libro, cuyas ganancias por ventas serán donadas a las comunidades autónomas zapatistas. Más información en www.cortedecaja.org

La primera edición del libro se agotó en tres semanas.

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